Guayaquil 2020

Guayaquil 2020

Pedro X.Valverde Rivera

Hay una frase muy común que repetimos con frecuencia en nuestra vida cotidiana: ¡Cómo pasa el tiempo!

Lo decimos cuando vemos a niños que no hemos frecuentado por mucho tiempo, convertirse en adolescentes o adultos.

Lo decimos también, cuando vemos fotos del pasado y, en general, cuando notamos que el ritmo agitado de nuestras vidas a ratos no nos permite percibir el inefable transcurso del tiempo.

Pues bien, parece que fue ayer cuando nuestra querida ciudad era un gran basurero; parece que fue ayer cuando, pese a la oposición de la partidocracia, se edificó el Malecón 2000.

Parece que fue ayer cuando inauguramos el nuevo aeropuerto, la Metrovía, la terminal terrestre o cuando se produjo la Marcha Blanca.

Sin embargo, los guayaquileños nos hemos acostumbrado a vivir en esta nueva Guayaquil.

Nos hemos acostumbrado también a tener un gran alcalde, nos hemos acostumbrado a salir a defender cívicamente los intereses de Guayaquil.

Pero, por un momento, amigo lector, se ha puesto a pensar: ¿Qué será de Guayaquil cuando Nebot ya no sea su alcalde?

¿Será que el progreso de Guayaquil depende de Nebot?

¿Será que después ya no queda nada nuevo por hacer en Guayaquil?

¿Será que después la ciudad ya no tendrá necesidades insatisfechas?

Mi respuesta es negativa a las tres preguntas precedentes.

El progreso de Guayaquil se lo debemos en una buena parte a León Febres-Cordero y a Jaime Nebot, quienes lideraron a este conglomerado humano hacia mejores días.

Pero todo el esfuerzo de nuestros alcaldes hubiere sido insuficiente si los guayaquileños no hubiésemos reaccionado positivamente a su llamado y liderazgo.

Y por ello, Guayaquil debe seguir siendo referente de lucha soberana por el progreso, por el desarrollo y por la libertad, por siempre.

Qué mal agradecidos seríamos los guayaquileños si no fuésemos capaces de continuar la obra sacrificada de nuestros alcaldes.

Qué decepción tan grande si la ciudad regresa al caos y postración de finales de los años ochenta.

Por ello, es responsabilidad de las nuevas generaciones pensar con seriedad en un proceso de fortalecimiento académico y político para asumir, cuando sea el momento oportuno, las riendas de la ciudad y continuar y mejorar la titánica labor de León
y Nebot.

Guayaquil cumplirá en el año 2020 doscientos años de ser libre.

¿Qué estamos haciendo las nuevas generaciones de guayaquileños para preparar a nuestra querida ciudad para tan magna celebración?

¿Qué estamos haciendo para que Guayaquil luzca más bella que nunca el 9 de octubre del año 2020?

¿Cómo nos estamos preparando para asegurarnos que el proyecto de desarrollo de la ciudad de Guayaquil se mantenga inalterable, a pesar de los años, de los gobiernos y de los alcaldes?

Hoy tenemos a Nebot. ¿Y después, qué?


Tenemos mucho trabajo por hacer para el 2020 y deberíamos haber comenzado hace rato.

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