Mi compadre

Mi compadre

Carlos de la Torre

En el enlace ciudadano 162, el presidente dio una cátedra de paternalismo populista. En la sección ‘La libertad de expresión ya es de todos’, leyó un editorial institucional de EL UNIVERSO, en el que cuestionaban su relación con el movimiento indígena. Una vez leído el corto documento, el Presidente se indignó y, con palabras muy fuertes, dijo que, a diferencia de los dueños de ese diario, que jamás han invitado a un indígena a su casa, él es una persona democrática que come junto a los indígenas y que aún tiene un compadre a quien invita no solo a su casa, sino también para que hable por radio y televisión ante todo el país.

Esta ocasión, le permitió demostrar que, a diferencia de los pelucones, él sí conoce al pueblo y comparte la intimidad con los sectores más pobres. Pero, a su vez, el líder que dice encarnar la nación no escucha las voces de los indígenas que tienen puntos de vista diferentes, sino que solo la voz de aquellos que lo idolatran.

En este enlace, Correa revivió las formas de dominación paternalistas de la hacienda. El “indio permitido y tolerado” por Correa es el compadre, la persona que tienen un vínculo especial con el patrón. El indio permitido no debate ni delibera, solo, al igual que el huasipunguero, agradece al patrón por sus favores. Es leal y es fiel con quien le ayuda en tiempos de necesidad.

Pero, al igual que en toda forma de dominación paternalista, el patrón es quien fija los límites dentro de los cuales otorga su amor. Él ofrece su protección a cambio del amor incondicional de los inferiores.

El patrón, al igual que el marido patriarcal, si bien ama a su mujer y a sus hijos, también los reprende con términos duros y aún les puede pegar, pero no por falta de amor, sino porque les quiere. Su amor infinito debe ser recompensado con lealtad sin límites. Los subordinados delegan en el caudillo las potestades para ser guiados hacia la redención, pues el caudillo, por su amor hacia sus súbditos y por su superioridad, conoce cómo llegar al paraíso en la Tierra.

El paternalismo diferencia entre quienes se merecen el amor del padre y los que deben ser castigados con su ira infinita. Quienes no aceptan incondicionalmente los términos de la dominación paternal, se quedan fuera, no tienen quién les proteja y pueden ser objeto de todo tipo de vejaciones.

Por esto, el presidente, a la vez que con cariño nos presenta a su compadre, insulta con términos duros a los liderazgos indígenas de la Conaie. Las organizaciones indígenas han luchado por varias décadas para terminar con el modelo de dominación paternalista de la hacienda. Ya no tienen patrones a quienes rinden pleitesía ni ventrílocuos que les “den hablando”. Son ciudadanos que presentan propuestas en la esfera pública y se merecen el respeto de las autoridades y no el insulto ni el desprecio del patriarca que, a cuenta de amar a sus compadres, ridiculiza y descalifica a los liderazgos indígenas.

Reproducido de diario Hoy, sábado 13 de marzo

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